martes, 26 de enero de 2016

Trabajo en grupo (Alex López y Miguel Ramos)

MATEMÁTICAS EN EL ARTE SALMANTINO: LAS CUEVAS DE SALAMANCA




PARTE MATEMÁTICA


1º Foto)
MEDIDA REAL (cm)        MEDIDA GEOGEBRA (cm)
                                RPD
         170---------------------------> 3’96
                                                              →
            x  ---------------------------> 7’72


        170     3’96                170·7’72
→     ----- = -------  →  x=  -------------  → x=331’4
           x      7’72                    3’96

2º Foto)
MEDIDA REAL (cm)        MEDIDA GEOGEBRA (cm)
                                 RPD
           170 ------------------------>   5’43
                                                               →
             x ------------------------->   13’69


       170          5’43                 170·13’69
→  ---------=  ----------  → x= ----------------- →  x= 428’6 cm de altura en medidas reales
         x           13’69                     5’43


PARTE LINGÜISTICA
La ciencia que el astuto estudiante aprendió en la Cueva de Salamanca y que Pancracio anhelaba saber aún esboza una sonrisa en quien lee el famoso entremés de Miguel de Cervantes. «Entremos; que quiero averiguar si los diablos comen o no, con otras cien mil cosas que dellos cuentan; y, por Dios, que no han de salir de mi casa hasta que me dejen enseñado en la ciencia y ciencias que se enseñan en La Cueva de Salamanca», pone en boca del engañado marido de Leonarda el célebre escritor español, que se inspiró para su parodia publicada en 1615 en una famosa leyenda salmantina.

La obra anónima Recueil des Histoires de Troyes, publicada en 1464, en la que Hércules funda una academia donde se impartían enseñanzas mágicas en una cueva de Salamanca:
A tal objeto labró un gran hoyo en la tierra, dentro del cual puso las siete artes liberales y otros muchos libros. Luego convocó a los naturales del país para que frecuentasen dicha cueva; pero como eran rudos y no comprendían tanta maravilla, y el mítico fundador tenía que continuar sus proezas en otros escenarios, concilió su designo de que tal estudio fuese mantenido con la construcción de una estatua suya, a la que confirió el don de la palabra, encomendándole las respuestas de los celosos estudiantes que quisiesen de veras aprender, como si Hércules estuviese allí en persona.

La tradición popular, olvidadiza de Hércules, asignó pronto la labor a Asmodeo o algún otro demonio, que durante siete años, en oscuridad de la noche, daba clases artes tenebrosas a siete alumnos. Terminada la carrera, se echaba a sorteo y uno de ellos quedaba en manos del Demonio. Según se dice, el Marqués de Villena fue uno de los estudiantes aventajados del Demonio, del que consiguió escapar con vida, aunque dejó en manos de el Demonio su sombra, quedando así marcado de por vida como uno de sus adeptos

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